Jardín
Alma verde
Un rincón de naturaleza
En nuestro hotel se respira una atmósfera envolvente, una delicada armonía que relaja la mente y te hace sentir bien. Una sensación que en el jardín se percibe nítida y aseguradora: aquí puedes olvidar las preocupaciones y abandonarte a los aromas y colores de la naturaleza.


Los orígenes
Entre mito y Renacimiento
La historia de nuestro jardín se remonta a la segunda mitad del siglo XV, época dorada del Renacimiento florentino. Lorenzo de Médici (El Magnífico) decidió instaurar en el Giardino di San Marco de Via San Gallo, una Escuela Arte y Escultura. Un lugar consagrado a la belleza en todas sus facetas, donde se formaban jóvenes talentos. Entre ellos, un imberbe Miguel Ángel Buonarroti trabajaba la escultura ya con extraordinaria maestría. La leyenda narra que en aquel jardín nació una duradera alianza entre El Magnífico y Miguel Ángel, destinada a imprimir un giro radical a la historia del arte.


El jardín hoy en día
Encantador oasis verde
De la Scuola d’Arte e Scultura de los Médicis no queda rastro, excepto nuestro jardín. El Hotel Orto de’ Medici se encuentra donde tiempo atrás se hallaba el Giardino di San Marco, que ha recobrado vida través de nuestro cuidado y elegante jardín. El esplendor renacentista de los orígenes todavía mece las ramas del antiguo canelo, sobre todo en primavera, cuando florece exhibiendo una belleza única. Una vista maravillosa la de nuestras verdes plantas, donde puedes relajar la mirada cada vez que te apetezca.


La historia del hotel
De jardín al Orto de’ Medici
En el siglo XV, Via San Gallo estaba salpicada de monasterios y jardines, entre los que sobresalía el Giardino di San Marco, sede de la escuela de arte de los Médicis. En el siglo XIX el gran duque Leopoldo encargó la construcción de edificios señoriales en esa misma calle, como el que aloja el Hotel Orto de’ Medici. La familia Socci, que compró el edificio, lo ennobleció con espléndidos frescos dejando intacta la magia del jardín, enriquecido con la terraza, a la que se accede por la sala de desayunos. Desde mediados del siglo XX, el palacio pertenece a la familia Bufalini, que gracias a una restauración de conservación ha preservado el encanto de la época de los Médicis, amalgamándolo con la máxima expresión del confort moderno.



